El Galgo Inglés
También conocida como “Greyhounds”, aunque hay más de 50 nombres distintos para esta raza, se trata de una de las más preparadas atléticamente de todo el reino animal. De hecho, en épocas en las que ésta era utilizada para la caza y obtención de alimentos, se prohibía a los pobladores mantener a estos perros como parte de su propiedad, poseerlos.
Luego, con la evolución de los tiempos, el galgo inglés comenzó a ser utilizado para el ocio, especialmente a partir de las famosas carreras, y aunque la primera de ellas data de 1876, no fue hasta 1920 que se tomó de manera seria este tipo de competencia, utilizándose desde entonces una pista ovalada para estos fines, a pesar de los reclamos de las sociedades protectoras de animales.
Físicamente, estos perros pueden medir hasta 75 centímetros de altura, llegando a pesar unos 40 kilos, aunque las hembras son normalmente más pequeñas. Una de sus grandes ventajas es su pelaje corto, que necesita realmente poco mantenimiento, y en cuanto a sus colores, existe una infinita variedad, de más de 30 reconocidos, que pueden aparecer solos o en combinaciones.
Si pretendes poseerlo como mascota, te recomendamos que utilices al galgo inglés para caminatas de alrededor de media hora diaria, aunque no para ejercicios más intensivos como en las carreras, ya que podría afectarlos cardíacamente. Incluso, se estila el comprarlos a los dos o tres años, una vez que se les considera fuera del circuito profesional, pero que aún les queda cerca de una década de vida.
Imagen: Mascotissimo
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